Tras varias frustradas sesiones y votaciones, quedaron confirmados las posturas y el ritmo que dominarán el año legislativo 2010. Por el lado oficial, la previsibilidad política contrasta con la de la gestión. El objetivo es que el Congreso se paralice, a la vez que se conservan las amplias facultades de gobierno, y hasta la justificada excusa de seguir utilizando los DNU ante la ineficacia del Legislativo.
Por otro lado, la oposición pareciera convencerse que no habrá pacto o acuerdo posible con el kirchnerismo si no se lo fuerza a hacerlo desde un lugar de solidez, todavía incierto. O a votar en soledad si es necesario.
Y sabe, sobre todo en el Senado, que el tema del reclamo de fondos a las provincias es el talón de Aquiles oficial. Atrás va quedando la idea de leyes hipotéticamente consensuadas o decretos emprolijados que brinden una solución, al menos transitoria, a la cuestión clave: el manejo de la caja.
Conocido es que el Gobierno nunca cederá en sus propósitos de ir por todo mientras puede. Aunque el factor sorpresa sigue a su favor, en realidad los márgenes se le van reduciendo.
¿O acaso alguien pensaba que la discusión por las reservas podía llevar más de tres meses, cuando en realidad ya se las habían utilizado previamente con el mismo objetivo? El gobierno todavía no tiene los fondos por el limbo legal en que se encuentra la medida. Aunque poco visible, aquí el “triunfo” opositor es innegable.
La oposición igualmente se ve paradójicamente extrañada por el lugar en el que se encuentra. Cuando está en condiciones de dar fuertes golpes políticos como respuesta a años de maltrato oficial, teme ser acusada de destituyente, arrogándose facultades que no le son propias.
El Gobierno se aprovecha de ello y se coloca en víctima luego de ser el victimario. Incluso pareciera ser, tal como ocurrió hasta el 2009, que aquella preferiría mostrarse impotente frente a la hegemonía oficial y exponer a éste a un desgaste frente a la sociedad.
Los tiempos se van acortando y las respuestas oficiales tendrán siempre relación con la búsqueda de recursos. El calendario político avanza con rapidez mientras los márgenes de contención de la propia tropa se van achicando. Junio del 2011 suena lejano para definir los candidatos que irían a las internas.
En relación a ello, la propuesta de Kirchner de contrarrestar la ofensiva opositora contra la caja llamando a discutir una hipotética nueva coparticipación suena a humor negro para varios Gobernadores.
Tarde o temprano, la cuestión de los recursos deberá resolverse. Primariamente, en el lugar que corresponde, el Congreso. Si ello no llegara a ocurrir –y abundan las pruebas en dicha dirección-, la Justicia continuará con su saga de fallos y apelaciones que confirmarán las posturas de uno y otro bando.
Todo esto hasta que la Corte, que hasta ahora ha dicho pero no ha hecho, ejerza la función para la cual existe y todavía nadie discute: decir que es constitucional y que no. |