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Miércoles, 08 de Septiembre de 2010
 
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Los vientos del Bicentenario
Palpitando los festejos del bicentenario de la Patria, el enfrentamiento político entre oficialistas y opositores en el escenario legislativo nacional ha entrado en una meseta y promete seguir en ese trance por algún tiempo. Sin embargo, los ánimos calmos del bicentenario no llegaron hasta gobierno porteño, que vivió una semana de furia.

Luego de la tensión que dominó los primeros dos meses del año legislativo, en la última semana la calma ha vuelto reinar en el Congreso Nacional. Los aires del bicentenario sirvieron para enfriar los ánimos y todo parece indicar que tras cartón, la tensión mundialista pondrá las energías fuera del escenario legislativo postergando las decisiones políticas de peso.

En este contexto la Cámara de Diputados no sesionó y tiene previsto hacerlo sólo una vez en el extenso período que cubre la concatenación “Bicentenario + mundial”. El Senado, por su parte, tuvo una sesión reflexiva sobre los 200 años de nuestra Patria, pero difícilmente habilite el recinto muchas veces más de la prevista para el 2 de junio, cuando el verborrágico Jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, brinde los informes tal como lo establece la Constitución Nacional.

En suma, feriados y fútboles de por medio, el horizonte del cierre de mitad de año está cada vez más cerca y si miramos para atrás, es alarmante la brecha entre el altísimo nivel de conflicto que viene dominando la escena político-legislativa y el escaso nivel de producción legislativa.

El renovado Congreso, que incorporó nuevas caras y estrellas del firmamento político nacional, ha quedado preso de una situación que muestra que a ambos lados del fiel de la balanza el peso es casi el mismo, pero donde la fragilidad de ambos espacios es un tabique inquebrantable de cara a la construcción de consensos.

Pero los aires del bicentenario no soplaron con igual intensidad en el Congreso Nacional que en el escenario político porteño, adonde el kirchnerismo apuntó todo su poder de fuego buscando que el macrismo resuelle por la herida.

Luego de que los bloques opositores rechazaran la visita espontánea que hizo el ministro de Justicia de la Ciudad a la Legislatura el pasado 6 de mayo, Guillermo Montenegro asistió esta semana al Palacio tras haberse cursado una invitación formal.

Sin embargo, el golpe que la oposición le asestó al funcionario hace unos días terminó, por carácter transitivo, terminó afectando a los propios diputados opositores, que quedaron enmarañados en una paradoja en la que más de uno se habrá sentido algo incómodo.

No hay que olvidar que un día antes de que se presente a la Legislatura, Oyarbide tomó la cuestionada decisión de sobreseer a Montenegro en la causa sobre escuchas ilegales, por lo tanto los diputados se encontraron interpelando a un funcionario sobre una causa de la cual judicialmente ya estaba apartado.

Ante la incomodidad, los legisladores corrieron la vista hacia otro costado y aprovecharon la oportunidad para cuestionar su labor al frente de la Policía Metropolitana.

Aprovechando esta situación, Montenegro admitió ser el responsable político de la contratación del “espía” Fino Palacios y trató de amortiguar las pesadas miradas que hoy recaen sobre Macri. Pero sus intentos fueron vanos. Ahora los bloques van por la interpelación a Macri, aunque la presencia del Jefe de Gobierno en el Palacio de la Ciudad resulta cuanto menos, difícil de concretarse.

El PRO hoy corre con ventaja: por un lado, más allá de la deserción de hecho del denarvaista Daniel Amoroso, el bloque oficialista tiene una cómoda mayoría que le permite bloquear propuestas de la oposición tales como el pedido de interpelación a Macri o de un posible pedido de juicio político; la segunda ventaja es que al momento de enfrentarse con complejidades políticas de alto rango, la oposición muestra a flor de piel sus heterogeneidades y esto se manifiesta en las propuestas variopintas que sugieren para solucionar los conflictos coyunturales.

El uso de reservas, el Indec, las escuchas, el “Fino” Palacios, Oyarbide, Macri Cristina… A días del Bicentenario el nivel de conflictividad política permanece intacto, aunque va cambiando de escenario.

Lo preocupante del caso es que no hay nada que permita prever que al final del camino que recorre la Semana de Mayo, el mundial y el receso invernal, algunos de estos problemas estarán resueltos.


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