Desde las recordadas sesiones del Congreso con la 125, y su posterior definición, que no se registraban votaciones tan disputadas, y por primera vez en muchos años, sobre temas que afectan directamente la gestión de un Gobierno.
En un escenario de palo y palo ya anticipado, esta semana le tocó a la oposición quedarse parcialmente con el triunfo, sin acudir a la Justicia y por la vía de los votos. Y quedó establecido el procedimiento: El kirchnerismo gana con el no debate, mientras la oposición lo debe hacer levantando las manos, salvo el caso Marco del Pont, en dónde Menem salvó a Cobos de otra incómoda definición.
Los primeros temas debatidos en el comienzo del periodo legislativo no pudieron ser más polémicos y espinosos: Se está poniendo el foco en la forma de obtención y distribución de los recursos, eje central de la gestión kirchnerista y objeto de lupa por parte de la oposición. Uno por necesidad, como el DNU de reservas presentado en sociedad ante el pleno de la Asamblea Legislativa. El otro, el impuesto al cheque, por iniciativa propia.
No debe extrañarse entonces la fuerte reacción del Gobierno en ésta cuestión sobre los procedimientos y reglamentos. Tampoco las objeciones provienen de un sector que hizo un culto al cumplimiento de las reglas. Aunque cuando era mayoría el kirchnerismo siempre tuvo los números para aprobar sus proyectos, los otrora métodos utilizados eran también interpretados a su parcial saber y entender.
A su vez, también se blanqueó que no sólo la oposición podría seguir acudiendo a la Justicia, sino que ya el mismo Gobierno, luego de desacreditarla en público, seguiría el mismo camino, en este caso denunciando los modos y formas.
La sorpresiva sesión del Senado dejó en claro que más allá de las virtudes del bloque oficial en cuanto poder sostener sus posiciones sin tener mayoría propia, y frente a una oposición heterogénea que solo gana ante el espanto, el conglomerado afín al Gobierno se va reduciendo.
El jujeño Jenefes no asistió de entrada, y Guinle, asiduo defensor técnico de propuestas oficiales y aspirante a gobernador de Chubut, dejó el recinto antes del debate por la cuestión tributaria.
Con el tema de la caja los márgenes de reacción se van reduciendo, y pese a que el kirchnerismo siempre responderá con ideas y propuestas audaces, como directamente eliminar el tributo al cheque, ello no redundaría en beneficio propio sino en un eventual perjuicio ajeno. En vez de perder 12.000 millones por el 100% de su coparticipación, perdería el doble en gastos discrecionales propios.
Recordemos que ésta disputa ya lleva cinco meses, que el gobierno debió derogar un DNU y que solo se han utilizado las reservas en forma marginal. En tanto, la Casa Rosada ya cuenta con un mecanismo alternativo de financiación extra de amplio conocimiento: la inflación. Pero que pese a beneficios de corto plazo, puede tornase en su contra con un desborde en pleno año electoral.
Conocido es entonces que el Gobierno no cederá nunca la administración y control de los recursos. Esta cuestión debe resolverse y el camino hacia ello ya comenzó, aunque la puja será larga y duradera. A la espera del tratamiento del DNU en el Senado y del impuesto al cheque en Diputados, debemos sumarle el virtual veto presidencial.
La oposición ganaría el partido, pero fuera del la cancha el gobierno cambiaría el resultado. Según la lógica de las reacciones oficiales, ello no solucionará el problema, sino que lo dilatará y será en poco tiempo otro factor para que se vayan alejando a tiempo otros miembros de la tropa. |