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Jueves, 09 de Septiembre de 2010
 
vie26mar10 Enviar
Final del primer capítulo
La llegada de Semana Santa marca el final del primer tramo legislativo del complejo año 2010: el oficialismo dividió el año parlamentario en tres etapas (semana santa, receso invernal, fin de año), con la intención de fijarse horizontes de corto plazo para un objetivo claro: concretar el menor número de sesiones posibles.

El objetivo responde, claramente, a un dato duro de la realidad: el kirchnerismo es, en términos estrictamente numéricos, menos que la oposición. Y derivado de ello, el segundo de los objetivos, materializado en las palabras que la presidente dirigiera el último sábado a sus legisladores en Olivos: el campo de batalla será el Congreso, en donde los más experimentados soldados oficialistas deberán utilizar toda su “rosca” parlamentaria para desgastar al inestable conglomerado opositor.

Podrá decirse que son objetivos algo mezquinos. Sin embargo, habla de una visión acertada y estratégica del oficialismo que refleja, por lo menos, cuatro cuestiones: 1) un reconocimiento tardío de la derrota del 28-J; 2) inteligencia para fijar objetivos alcanzables y mantenerse a flote en un contexto adverso; 3) capacidad para explotar al máximo sus fortalezas y 4) claridad para distinguir las debilidades del rival y obtener beneficios a costas de las mismas.

Sobre los dos últimos puntos, vale detenerse aunque sea un momento. El Frente para la Victoria ha entendido que su máximo capital está su experiencia en el manejo parlamentario; y hace gala de ello ante cada parada difícil. También advirtió, que muchas de las resonantes figuras de las filas opositoras, aunque sólidas en sus materias (Prat Gay, Buryaile, Gil Lavedra) sufren las picardías de los Moreno, las Fadel, los Marconato, avezados personajes capaces de crispar los nervios de cualquier mortal con malabares reglamentarios y políticos.

A esta cuestión habrá que sumarle la ayuda de una estructura administrativa a su servicio y, cuando las papas queman, la capacidad de obtener afuera del Congreso lo que no consigue adentro (recordemos el salvador fallo de Lavié Pico que hace poco más de una semana echo por tierra lo que parecía una derrota escrita).

Claro que no todo son triunfos, y este valor agregado intangible puede sorprender, pero mágico no es. Prueba de ello es el dictamen en la nulidad del DNU 298/10 alcanzado el martes, que como en una carrera de obstáculos, para llegar a destino debió esquivar las mil y un zancadillas.

En suma, el camino recorrido hasta aquí da cuenta de que en este tire y afloje entre ambos espacios, hay una víctima que quedó en medio de la balacera: el reglamento. Citado incontables oportunidades por uno y otro espacio, ha motivado reclamos de lo más diversos. Y aquí, una de cal para el oficialismo: algo de razón tiene la oposición cuando reclama algo de honestidad moral de sus contendientes.

Claro, a cualquiera que ha vivido por lo menos los últimos dos años en este Congreso, resulta como mínimo extraña la imagen de algunos oficialistas que se han convertido en los nuevos apóstoles del reglamento de la Cámara. Nadie más gráfico que la inefable “Negra” Camaño para describir el cambio de roles: chicaneada por Vargas Aignasse que le recordó su pasado oficialista, cortó por lo sano con una respuesta que no da margen a interpretaciones: “Diputado, créame que de esto sé mucho, y en mis tiempos de oficialista he visto de todo”.

En el Senado, la cuestión no ha sido tan visible porque, ante el escenario de mayor paridad de fuerzas, sobrevuela una tensa calma que ha impactado negativamente en la actividad de la Cámara. Sin embargo, las estocadas de ambos bandos han probado que allí nada está dicho.

Finalmente, corresponde extraer algunas conclusiones de este “primer tramo” recorrido:

- Curiosamente, y dejando de lado las consideraciones que puedan hacerse sobre tan brusco giro, el reglamento se convertirá en el principal aliado K, lo que exigirá extrema prudencia y claridad de parte de la oposición.

- Sobre lo anterior, al arco anti K deberá encontrar el equilibrio (que hasta ahora no encontró) entre su necesidad de mostrar triunfos y la prudencia necesaria para alcanzarlos.

- En el Senado la inestabilidad será la clave para entender el comportamiento semana a semana.

- En este contexto, varios son los que han encontrado los beneficios de coquetear con uno y otro espacio y en el futuro podrán ser más según el tema en tratamiento.

Los 26 días transcurridos de sesiones ordinarias evidencian que el kirchnerismo aceptó las nuevas condiciones, y rápidamente aprendió nadar en estos mares revoltosos. En una coyuntura difícil para todos, cumplió sus objetivos “mezquinos” y eso le alcanzó para sentirse ganador.


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